Due Diligence

En los EE. UU., due diligence (diligencia debida) describe un deber general de ejercer cuidado en cualquier transacción. Un due diligence puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Su función básica es evaluar los beneficios y las responsabilidades a transferir en una adquisición mediante: – Examen de estados financieros – Evaluación de gestión y operaciones – Revisión de responsabilidades legales En general, la extensión de un proceso de due diligence va tan lejos como el comprador desea ir y cuánto dinero tiene para investigar la empresa objeto de la transacción. Sin embargo, en todos los casos, un objetivo del due diligence es identificar los posibles riesgos materiales (relevantes) que podrían ser importantes más adelante. Este proceso comienza después de redactar y acordar en una carta de intención sobre ciertas condiciones, en las cuales el vendedor y el comprador establecen las reglas para el due diligence y otros pasos. En este punto, ambas partes acuerdan: 1. un tiempo asignado disponible y 2. una promesa de acceso oportuno al personal, sitios y archivos de la compañía vendedora. En este proceso, el comprador y todos sus asesores deben cumplir con un acuerdo de confidencialidad y no divulgación.